Para prevenir el acné, nada mejor que dormir ocho horas diarias. Así es, porque durante el descanso la piel realiza un proceso de reparación, en el que elimina los contaminantes que ha acumulado durante el día. Además, un buen sueño ayuda a aliviar el estrés, que es uno de los responsables del acné, de hecho, las erupciones cutáneas se relacionan con el cortisol, que es la hormona que se activa en situaciones de tensión.